El TEA o autismo es una condición del neurodesarrollo de por vida que afecta la comunicación, interacción social y el comportamiento, frecuentemente se caracteriza por intereses intensos, rutinas estrictas y desafíos sensoriales y todo ello con diferentes niveles de afectación tal como indica la palabra es un espectro que hace referencia a las diferentes maneras de expresión con las que puede presentarse.
Muchos adultos reciben el diagnostico tardío tras vivir años enmascarando (una forma de camuflaje *) sus dificultades sociales.
Es fundamental un diagnóstico temprano porque nos permite acceder a intervenciones tempranas y especializadas que mejoran significativamente el desarrollo, la autonomía y la calidad de vida tanto en niños como en adultos.
Un diagnóstico en la etapa adulta ofrece validación personal, alivio, accesos a apoyos específicos y mayor autocomprensión. El no tener apoyo en el trabajo perjudica a estos adultos que tienen esta condición y puede privarnos de conocer los valiosos aportes que entrega una mirada distinta a la habitual, saber de sus cualidades específicas y talentos ocultos por la rutina incesante del trabajo.
* Camuflaje (Masking): Esfuerzo constante por ocultar rasgos autistas, lo que genera alto estrés y agotamiento.
“Hoy celebramos que no hay una sola manera de sentir, pensar o amar.”La inclusión comienza con el respeto a la diferencia.
“Soy único, soy capaz, estoy orgulloso de ser quien soy.”
